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SABOTEA LAS CLASES, LOS EXÁMENES Y LAS TAREAS

El aprendizaje dirigido por instituciones que asesinan el verdadero deseo de aprender, que prohíbe la expresión sincera y espontánea de las dulces fantasías infantiles y las alegrías compartidas para convertirlas en una maquinal obsesión por acumular notas, que hoy simbolizan lo que mañana será dinero, y hacen del saborear de la vida una torpe cifra estadística, deben ser puestas al descubierto en su falta de belleza y prepotencia domesticadora.

Los exámenes, las clases y las tareas, expresión viciosa de la repetición irreflexiva y del ansia de acabar con la libertad del alumnado, no son inatacables. Sin embargo, el principal escollo para atacarlos no se encuentra en la fortaleza de ellos, sino en la falta de iniciativa de los alumnos. Para desarrollar acciones eficaces se requiere imaginación, atrevimiento, solidaridad, la participación mayoritaria o unánime de un aula. Si ella se consigue, el éxito es casi seguro. Quizá estas acciones no sean sólo simbólicas, hermosas demostraciones de que el espíritu de los estudiantes aún está vivo, sino que, si proliferan y afinan sus objetivos, podrían conceder el dulce florecimiento de nuevas formas de convivencia en las que la autonomía y la creatividad hagan de las obligaciones y las tareas repetitivas no mas que un triste recuerdo.

Si los corazones todavía palpitan, ha de surgir la necesidad inevitable de pintar la vida de colores: imaginación lúdica, lapiceros en huelga, expresiones de amor, tiradas de pera educativas, juegos no competitivos, plagio ético y solidario, alegría desbordante, poemas en las paredes, travesuras cotidianas, aviones y pelotas de papel volando durante clase, carcajadas incontrolables, candados extraviados en puertas de ingreso, puertas abiertas a la experimentación. Ni libros cerrados ni niños encerrados, pero tampoco humanos con anatomía de biblioteca. Aprendizaje permanente, sin horarios, sin muros, sin obligaciones.

Sabotea las clases
Sabotea los exámenes
Sabotea las tareas

Además:
10 Trucos rápidos y eficaces para plagiar

CONTRA LAS CLASES

1.
En la época en que grupos autoritarios como Sendero Luminoso y el MRTA realizaban atentados casi a diario funcionaba muy bien llamar anónimamente y decir a la inocente secretaria del Director que había una bomba en el colegio. Clases suspendidas, caos general y exhibición casi circense de la UDE. Ahora ya no funcionará tan fácilmente, pero intentarlo –desde un seguro teléfono público - no costará ni cincuenta céntimos.

2.
Menos ilegal e individualista, y quizás más divertido, es “convocar una huelga en tu escuela sobre las bases de que no satisfacen tus necesidades de indolencia y belleza espiritual”. ¿Porqué ir de paseo también ha de significar cumplir sus órdenes primaverales? Organiza un paseo a la playa o a la sierra de Lima, coordinando con todo el aula -o con todo el colegio- para no asistir a clases el día en que toque la clase más aburrida o el profesor más despreciable. Si un día les parece poco, pueden faltar toda una semana, o el tiempo que quieran. Si faltan todos, las represalias son imposibles.

3.
Hacer graffittis en el interior del colegio y en las calles aledañas con frases que minen la lógica de las clases diarias y obligatorias. Frases como: “Vivan las clases por correspondencia”, “No ir a clases es educativo”, “Viva la educación no-escolarizada”, “¡Que los burócratas se aburran sin nosotros!”, “¡No queremos ver al profesor Pérez todos los días!”.

4.
Redactar un pronunciamiento que exija la abolición del sistema escolar, o su radical reforma, señalando cinco o diez razones muy puntuales. Realizar una cruzada nacional en busca de firmas. De ser posible, utilizara intelectuales o artistas conocidos para que, junto con todos los alumnos, hagan publicidad al comunicado. Sería precioso ver los balbuceos del ilegítimo Ministerio de Educación ante las miles -o millones- de firmas de los alumnos solicitando la demolición de las escuelas, o su conversión en centros recreativos, o en bibliotecas donde se pueda acudir libremente a consultar, o en lo que sus sueños y necesidades les pida.

5.
Mirar las clases con indiferencia. Pensar en la muerte durante la clase de Física, o en la vida durante la clase de Química, es decir, pensaren las musarañas. Evadirse. Cerrar los ojos. Besar a todos los niños y niñas del salón, o besar sólo a quienes quieres o te gustan. Abrir las puertas del verdadero tiempo, la libertad imposible de medir y cronometrar. Escapar.

CONTRA LOS EXÁMENES

1.
Si los exámenes son objetivos, para marcar alternativas, coloca una nota al pie del examen y declara que has marcado todo por azar, así no sea verdad. De esta manera se pone en evidencia el carácter falible del examen y, quizá, la parte no corrompida del profesor comprenderá que todo es una parodia inútil.

2.
Una forma contundente de sabotear un examen es devolver, después de fingir que se ha estado escribiendo, la hoja en blanco. Si todos o casi todos los integrantes de un aula lo hacen, el profesor no tendrá más remedio que, sino quiere que se le haga lo mismo, prescindir de la formalidad y aprobarlos a todos, o ponerse a negociar sobre los nuevos términos de un nuevo tipo de examen.

3.
Otra fórmula es escribir en los exámenes afanosa y profusamente cosas que nada tengan que ver con lo que se pregunta o inquiere. Chamullar sin orden ni concierto. Escribir cadáveres exquisitos, automatismos psíquicos y toda clase de objetos surrealistas en los exámenes de Literatura, por ejemplo, sería una buena forma de poner al profesor en su anquilosado lugar. Que Breton se enorgullezca de ti.

4.
Hay una explícita fórmula que los estudiantes del Mayo francés publicaron en las paredes de París: “En los exámenes, responda con preguntas”. Debería ponerse en práctica. A una pregunta en la clase de Física, preguntar: ¿De qué manera afecta la teoría del caos tu ya antigua fórmula? Cuando en la clase de Filosofía o de Historia pregunten, por ejemplo, ¿cuándo murió Sócrates?, responder: ¿habrá sido la primera vez que alguien fue obligado a aprender su nombre de paporreta?

5.
Greil Markus dijo algo muy sabio que debería transcribirse al comienzo de cada examen, en la parte superior de la hoja, para dejarlas cosas totalmente en claro: “En todos los casos hay una respuesta aprendida para cada pregunta. Lo cual significa que no hay preguntas”.

6.
Los exámenes entrañan una pedantería insoportable: uno no tiene porqué demostrarles que uno sabe sus minucias. En el examen escribe tus verdaderos sentimientos acerca de la escuela y de los profesores, tus sueños más ocultos, tus deseos auténticos. Consulta, después, con un abogado disidente si es que quieres evitar la expulsión. El caso, si es bien argumentada la defensa, podrá llegar hasta los Tribunales de La Haya.

CONTRA LAS TAREAS

1.
Coordinando con compañeros de todos los grados, haz una convocatoria y organiza una cooperativa, un banco de datos y de trabajos que esté disponible para todos y que sea gratuito. Decenas de promociones han pasado haciendo los mismos temas y ya no tiene sentido disimular alguna utilidad o esfuerzo. Que los mismos trabajos sirvan para que todas las promociones aprueben para siempre. Si todo es una farsa mecanizada, debe regirla ley del mínimo esfuerzo. Las represalias son improbables. Los profesores no tienen base moral para quejarse de recibir los mismos trabajos que ellos mecánicamente solicitan. Además, probablemente demoren algunas generaciones en darse cuenta.

2.
¿Tu profesor lee con atención los trabajos que le presentas, o lo valora y califica sólo por el volumen de sus páginas? Compruébalo. Introduce en medio del texto palabras o líneas que nada tengan que ver con el tema, copiados de cualquier libro o de un trabajo anterior. Si te llama la atención o si lo corrige cuando te devuelve el trabajo, di que fue un lamentable error y no pasará nada. Pero si no dice nada, aumenta progresivamente el volumen de las líneas –que ya serán párrafos- extraños al tema en los siguientes trabajos. Si aún no dice nada, ya sabes que los profesores son como máquinas de poner checks, que se quedan satisfechos de ver cantidades y cantidades de páginas que no piensan leer en casa-con lo que les pagan-. En los próximos trabajos lo único que tienes que hacer es cambiar la carátula, los títulos, subtítulos y algunas palabras clave en negrita.